Días 1-2-3
Comenzamos nuestro viaje a través del vuelo retrasado mas de una hora TK
16 de Turkish. Cada dos horas nos despertaban para darnos de comer, venia una
azafata y te gritaba al oído: KOSHER y te daba una riquísima bandejita llena de
cosas. Primero comimos de cena (a la 1am aprox) unas albóndigas con arroz, unos
pancitos, un postre de chocolate y una madalena. A las dos horas el desayuno:
un omelette con unas mini facturitas y otra vez la madalena y los pancitos y a
las dos horas el almuerzo: lo mismo que la cena… todo muy variado jajaja.
El vuelo por suerte fue tranquilo aunque muy agotador. Las piernas
completamente dormidas, sin mucho espacio para estirarse y los clásicos y
constantes dolores de cintura y espalda.
Ver películas era una opción solo para los mas tolerantes, ya que no tenían
subtítulos en castellano y había que escucharla en español… Otros nos
divertimos por un rato con algunos juegos y charlando. Pero el viaje se hizo
largo.
Finalmente aterrizamos en Estambul y comenzó la travesía. Teníamos casi
10 minutos para recorrer el inmenso y gigante aeropuerto de Estambul, para
encontrar la puerta 310 que nos conectaría con nuestro otro avión de turkish
que finalizaría en Tel Aviv. Luego de correr, preguntar y mucho agotamiento,
llegamos al avion. En este caso, era mas chico pero mas cómodo, las piernas
estaban felices. Obviamente, a pesar de ser como las 2 de la mañana nos dieron
de cenar, en mi caso un salmón cocido frío con papas…
Nos sentíamos como Garfield, solo comer y dormir.
Luego de 2 horas de vuelo, aterrizamos en Tel Aviv. A pesar de la lluvia
y del tremendo frío que hacia, nadie podía evitar sonreír y empezar a disfrutar
de todo lo que veíamos. Desde letras en hebreo hasta darnos cuenta que
finalmente habíamos llegado.
Pasamos migraciones y luego fuimos a buscar nuestras valijas, por suerte
todo estaba bien asi que solo nos faltaba que nos pase a buscar el micro para
llevarnos a nuestro primer destino.
Llegamos a las 4 de la mañana (hora Israel) al kibutz y nos dividimos
rápidamente en las habitaciones. Algunos optamos por llegar y bañarnos y otros
prefirieron hacerlo por la mañana.
El cansancio y cambio de horario nos tenia muy desorientados así que las charlas y
anécdotas duraron hasta casi las 6am, cuando por fin nos quedamos dormidas.
A la mañana siguiente, los más valientes se levantaron para desayunar,
en cambio, el resto preferimos la segunda opción, y nos levantamos para el
almuerzo. En el kibutz, podemos elegir entre distintas opciones para comer y
servirnos lo que tengamos ganas, así que comimos muy ricos y estábamos listos
para nuestro primer día. Al finalizar, conocimos al rabino que nos acompañaría
durante todo el viaje y nos contó que un poco de las actividades que tendríamos
día por día. Al finalizar esto, nos dieron un rato para cambiarnos y
prepararnos para Shabat.
A las 16.30hs las chicas fuimos al tempo para encender las velas y
luego, unos minutos mas tarde, llegaron los varones.
Gasti, el madrij, ofició el shabat, que estuvo muy lindo y luego
cantamos y bailamos. Luego cenamos y para cerrar el día comimos cosas ricas y
nos divertimos mucho y finalmente nos fuimos a dormir.
A la mañana, todos nos dimos cuenta que a todos nos paso lo mismo. A pesar de estar cansados y con sueno, nos
despartamos entre las 2 y las 3 de la mañana ya listos para empezar el día,
pero aun era de madrugada y faltaban como 7 horas para levantarnos… Así que en
mi caso luego de 4hs despierta a las 7am me volví a dormir y luego nos
despertamos a las 9.30.
A las 10.30 nos encontramos todos en el comedor para el almuerzo. La
lluvia continua en Ein Zurim y el frío no nos deja sacarnos las camperas. Luego
de una rica comida, aunque bastante temprano, tuvimos peula con todo el grupo,
nos divertimos mucho y luego fuimos a dar un paso por el Kibutz que se
interrumpió por que volvió la lluvia.
Nos dieron un rato de descanso ya que luego tendríamos otra comida por
shabat y para finalizar el día fuimos a dar un paseo por el Shopping de Modin
que está muy cerca. Claramente el cambio a los argentinos no nos favorece, asi
que no hubo muchas bolsas ni cosas para mostrar, todos gastamos nuestros 25
shekali para cenar y luego de un paseo retornamos al micro para
volver a Ein Zurim.
Para cerrar el dia, con el dinero que nos sobro de la cena, compramos
muchas cosas ricas, saladas y dulces, para tener un pijama party con las
chicas.
Mañana nos levantamos y partimos hacia Jerusalem, todos esperamos
reencontrarnos con el kotel.
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